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Crucero fluvial
En las páginas de Crucerolandia no podía faltar una referencia al crucero fluvial, esa forma de viaje que combina lo mejor de ambos mundos: el viaje por tierra, por el interior de los países, con el crucero de placer. Obviamente, los cruceros fluviales suelen utilizar naves de menor calado y tonelaje, pensadas para las características físicas de la navegación por ríos y canales. Ello reduce la cantidad de pasajeros que puede llevar el barco, pero no por ello la calidad, el confort o el lujo de los camarotes y zonas comunes, tales como restaurantes de a bordo, etcétera.
Hay países europeos, como Francia y Holanda, atravesados por una compleja red de canales, lo que permite de hecho atravesar grandes extensiones navegando. No obstante, los canales son de diversas anchuras y pronfundidades, lo que limita la navegabilidad en función de la embarcación escogida. Los grandes ríos europeos son desde hace muchos años objeto de todo tipo de viajes fluviales organizados por los principales turoperadores. Francia, que se puede atravesar del Mediterráneo al Canal de La Mancha sin bajarse del barco fluvial, es el mayor exponente de esta realidad. Sin embargo, son muchos los destinos dentro y fuera de Europa que proporcionan cruceros fluviales:
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Crucero por el Volga. El gran río ruso depara a los visitantes numerosas satisfacciones al pasar por pueblos pintorescos y ciudadaes cargadas de historia. Los barcos que realizan esta ruta han sido en general renovados o sustituidos tras la caída del régimen, de manera que su confort se ha incrementado grandemente. Estos cruceros suelen durar entre tres días y una semana, y se combinan con estancias en San Petersburgo, la "Venecia del Norte" cuyo museo del Hermitage es una auténtica maravilla, y en Moscú.
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Crucero por el Nilo. Más información sobre el Crucero por el Nilo.
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Crucero por el Rhin (Rin). El llamado Padre Rhin es el gran río que atraviesa Europa Occidental hasta morir en el Atlántico Norte. Los cruceros fluviales por el Rin son leyenda: paisajes de impresión, escalas en bellas ciudades... Hay cruceros de apenas un día o una horas y otros que pueden durar toda una semana. Pueblecitos como Rudesheim o Koblenz merecen una excursión para pasear por sus calles y deleitarse contemplando lo mejor de la vieja Europa.
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Crucero por el Duero. Descubiertos por la industria turística en los últimos diez o quince años, los cruceros por el Duero, especialmente del lado portugués o comenzando en España y terminando en Portugal, permiten conocer una zona bella y poco conocida de la Península Ibérica, así como disfrutar de los mejores vinos de la zona y, desde luego, concluir en la maravillosa ciudad de Oporto.
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Crucero por los canales de Francia. De un mar a otro mar a través de los ríos, conectados por cientos de canales. Esta es la propuesta francesa, que permite conocer lo mejor del Hexágono sin cambiar de hotel. Desde los castillos del Loira hasta las playas de la Costa Azul, desde las tierras normandas al corazón del Midi, Francia, el país más turístico de Europa, nos ofrece su increíble gastronomía y la belleza de sus ciudades y de sus paisajes.
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Cruceros fluviales en otros continentes. En los últimos años han aparecido numerosos turoperadores que organizan cruceros fluviales en ríos como el Amazonas en Brasil, el Yangtse (Río Amarillo) en China y otros. Es una forma original de conocer las entrañas de esos países realziando rutas que no suelen estar al alcance del turista común. Tal vez uno de los más interesantes y consolidados sea el crucero por el Sepik, el gran río que recorre Papúa Nueva Guinea. Este crucero nos permite conocer de primera mano no sólo la cultura melanesia, al alcance de cualquiera, sino también los remotos poblados donde viven algunas de las etnias humanas menos "contaminadas" por la civilización global: reductos de culturas que prácticamente no han cambiado desde el Neolítico. |